
Marzo 1 de 2006
Esta mañana conocí a David Mubita, a Janeth, a Betty y a los otros empleados del programa OVC (Orphan Vulnerable Children). Mubita me ofreció llevarme a conocer los alrededores. Espero construir una buena amistad con él y con sus amigos. En general me trataron bien en estas oficinas, dirigidas por la hmna Rosa Margarita, regiomontana por cierto, quien me llevó cerca del medio día a conocer la escuela del área de Harbor, que a diferencia de Harvard y aunque se pronuncia de forma semejante, es una pequeña primaria para huérfanos, victimas del SIDA principalmente. El área que rodea la escuela es extremadamente pobre. Pude tomar algunas fotos y vi como una señora molía el maíz para preparar su comida tradicional nacional llamada milli mil. El lugar es contrastante, con una vista hermosa, a la orilla de uno de los brazos del rió Zambeze, de donde toma su nombre el país, y se pierde el horizonte sin fin aparente entre verde-azules llanos y pozos de agua. Pero al mismo tiempo con extrema pobreza y casas tan necesitadas de dignidad que solo reciben ese título por representar un hogar para quienes ahí habitan.
El área de Harbor es comercial, se llevan y se traen personas y provisiones entre los pueblos vecinos. Es por esta razón, que muchos se han ido a establecer allí con sus familias con la esperanza de generar un ingreso suficiente para subsistir. Se podría describir en general como un lugar de hacinamiento, cantinas y de montones de niños –con seguridad les puedo decir que en Harbor la gente no tiene televisión-.
Por la tarde visité al padre Robert, coordinador pastoral de la diócesis de Mongu. Un tipo enjuto y harto conocedor de la historia africana, pues ha vivido en África por 44 años y es realmente una gran persona. Espero platicar mas seguido con él. En medio de nuestra entrevista nos interrumpió Beenza, una linda chica recién graduada de la universidad que empezará a trabajar para la diócesis pronto. El padre Robert me dio una idea de la relación entre las tradiciones de muchas tribus africanas y el incremento desmesurado del SIDA en el continente.
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