Me

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miércoles, septiembre 20, 2006

A mi padre

Canción

Cuando era niño
Mi padre me llevó a su pueblo
Allí juntos plantamos
Ilusiones y semillas

Cuando era niño
Aprendí a montar caballos
Y a perderme entre las rosas


Cuando era joven
Mi padre me quiso llevar a su pueblo
Yo ya era “grande”
Y lo mande a volar... sólo

Después me invitó a trabajar su huerto,
Yo estaba ocupado en la ciudad
Y le dije “no tengo tiempo”


Me ha vuelto a invitar,
no se ha dado por vencido.
Hoy, aquí lejos,
reviso antiguas páginas de mi libro
y por fin entiendo:
Me enseñó a querer la tierra
Me mostró que el tiempo es un tesoro
para amar lo que fuimos,
lo que somos y seremos.

El viejo, no solo me dio la vida,
me va regalando la suya

Do Fa Sol

martes, septiembre 19, 2006

La Felicidad es una Zorra!



Para mi sobrino en su primer aniversario:

Querido José Daniel, sobrino y ahijado, acaba de pasar tu primer aniversario.

Desafortunadamente no pude estar ahí físicamente, aunque mi corazón, con su gorro y sus zapatos lustrosos pilotó mi alma hasta México para darte un beso muy cariñoso.
Supongo que estarás grandote y regordete. Yo por mi parte solo más regordete.

No te voy a enviar deseos de feliz cumpleaños, ni pásatela increíble, ni que cumplas muchos mas, ni nada por estilo porque estoy seguro que de esos, ya has de haber recibido muchos.
Mejor te voy a compartir una reflexión acerca de la felicidad. Pero antes, le voy a solicitar a tu madre, la Chinita, que no te lea estas palabras sino hasta que tengas 6 años, pues según los que no saben, antes de esa edad, te sabes “de oídos” como está todo eso de “qué es la vida y cómo vivirla”, pero se va olvidando poco a poco al ir aprendiendo otras cosas, mas prácticas quizás, pero menos importantes (por ejemplo cuando aprendemos matemáticas, se podría decir que eso es muy práctico pues podemos construir un puente o administrar un negocio, pero cuando aprendemos a escuchar, digamos que eso es muy importante porque así se regala a un amigo una caricia interna, de esas que son imposibles de conseguir por medios prácticos).

Así pues, como te iba diciendo, he descubierto que ¡La Felicidad es una Puta! Si, siempre abierta, lista para recibirme. Lo que me da un poco de rabia es que hasta ahora me doy cuenta. Y por si fuera poco, además es como cualquiera de los cientos de oxxos y super 7 que hay en la ciudad, pues está disponible las 24 horas al día los 365 días del año.
Lo mas irónico es que esta tan loca por mi, que jamás se ha separado a mas de 2mms de mi cuerpo. Es cierto que le había coqueteado yo antes e incluso había tenido algunos acercamientos, pero nada serio, de largo plazo.
¿Que como lo se? Ah, buena pregunta. Ayer me la encontré sentada en una piedra. Estaba yo a un lado de ella recostado haciendo completamente nada, solo sentía el viento en todo el cuerpo y veía a las aves pescando en el lago. Entre beso y beso, conversamos. Me dijo que siempre había estado ahí, que me deseaba tanto, pero que nunca le había hecho caso o solo en ocasiones especiales y así nomás de pasadita. Me dijo “pero siempre he estado rogándote que me veas, me escuches, me toques” Se quejó diciendo que ni siquiera la había mirado a los ojos... que parecía siempre tan ocupado.
Se ha reído de mí hasta que se le hincharon los pómulos cuando le dije que si yo estaba ocupado era porque la estaba buscando.
Lo peor es que, aunque siempre la desee con todas mis fuerzas y la buscaba por doquier, no la encontraba por estar siempre escaneando el horizonte, esperanzado a que viniera seductora a lo lejos, bajando alguna calle larga y colonial con luces celestiales y música de orquesta. La imaginaba interminable, hermosa, sublime, elegante, parecida a un ángel de alas blancas y acercándose despacio. Hasta desarrollé tácticas para encontrarla y llegué incluso a hacer uso de la planeación estratégica para, paso a pasito, conquistarla. ¡Habíase visto un pendejazo así!
Y resultó que la muy puta siempre estuvo ahí: a un ladito, sin alas, ni vestido largo, ni sublimezca luz, ni música hollywoodezca, así nomás... desnudita, cálida, auténtica, sencilla, amorosa, a menos de 2 mm de mi cuerpo y de mi alma.

Quisiera seguir compartiendo contigo, pero mejor me despido ahijado. Me voy con mi puta ahoritita! No vaya a ser que la muy resbalosa se canse de esperarme y me mande a chiflar solo en la loma. Moraleja: agárrala como viene, no la hagas esperar... tu tienes a tu propia ramerita.
Te quiero mucho.

p.d.1. Pensamiento oriental, cuyo autor no recuerdo: “el ser mas feliz del mundo es aquel que no necesita mas de lo que tiene”
p.d.2. seguramente tu madre no querrá leerte esto al pie de la letra cuando cumplas los 6 años, pero no te preocupes, que hay más tiempo que vida. Lo podrás leer tu mismo cuando tus padres te den permiso o cuando nos escapemos tú, yo y la puta al cine, al parque o a una roca a la orilla de un lago, donde el viento y las aves nos platiquen sus secretos.

Anti-feminista en un camión desarmable

Charla con una chica polaco-estadounidense con acento fresi-nerd-gringo, estudiante de Harvard, en el camión de Kigoma a Mwanza en Tanzania:

- yo no soy feminista. De hecho las mujeres de mi generación en “América” (muy dueña del continente) en su mayoría, no se consideran feministas.
- de veras? Dije fascinado con la idea y con los ojos de tecolote recién levantado – yo tenía otra imagen de las gringas. Continué.
- El feminismo fue una moda que en “América” ya pasó. Dijo con cierto tono de superioridad, de esos con los que el maestro gordito y fumador de deportes instruye a sus atléticos pupilos en el campo de entrenamiento.
- órales, que interesante.
- si, las mujeres “americanas” ahora prefieren quedarse en casa. Pero yo no estoy de acuerdo. Porque no hay igualdad. La mujer se queda obsoleta cuando quiere regresar a trabajar después de cuidar a los niños y eso no es justo. Deberían ser dos años para cuidar a los hijos cada quien, quizás primero la mamá y después el papá, turnándose en periodos equitativos.
- Mhhh, gruñí suavecito y pensé “lo bueno es que no es feminista, ¿como se llamará este nuevo movimiento que desplaza al feminismo, gracias a la aguerrida iniciativa y creatividad de las mujeres estadounidenses?”
Decidí dejar la pregunta en el espacio. Quizás algún día encuentre la respuesta escondida en alguna clave de algún libro como “el código da vinci”.

Mismo viaje: El camión desarmable.

Mientras dormitaba, uno de los compañeros del chofer me movió los pies. “¿Que onda?”, pensé abriendo los ojos. (Por conveniencia y simplificación llamaré a partir de ahora “achi” a los ayudantes del chofer, que es una abreviación de nuestra coloquial palabra “achichincle”).

Pues el achi #1, se dejó caer al suelo y, estando el camión en movimiento, quitó una tapa cuadrada ubicada al centro del vehículo, exactamente a un ladito mío. Pude apreciar una parte del motor, el eje rodaba a toda máquina. Bien, pues estando el achi #1 recostado, le pidió al achi #2 una llave (supongo porque no entendí ni madres). Así lo hizo este último y, congelado de asombro, vi al achi #1 meter medio cuerpo por el agujero y escuché golpes fuertes que retumbaban en alguna parte metálica. Estaba yo en tal estado de estupefacción que ni siquiera exclamé “no chingues”, ni se me ocurrió rezar un Padrenuestro. Estas exclamaciones las dejé para más tarde habiendo digerido los acontecimientos. Tomé consciencia de que en la próxima ocasión debía tener la cámara lista para recolectar pruebas fehacientes de tan ilustrosa experiencia. No tuve que esperar mucho, pues el achi #2 tomó una garrafa de 20 litros de combustible, quitó una tapa incrustada en el interior del camión justo entre la pasajera de hasta adelante y el chofer, sacó una manguerita del tablero, abrió la garrafa, metió la manguerita, puso sus labios en el otro extremo de la misma, chupó y dejo caer la gasolina en un orificio, que presumo era el tanque de gasolina o diesel. Obviamente el vehículo seguía en movimiento. Afortunadamente la terracería estaba en condiciones razonables, si la comparamos con los caminos entre los ejidos de La Joya y Mimbres en Galeana, N.L.
Cuando pensé que mas no podía ocurrir, un achi #3 me vuelve a empujar los pies y me despierta, pues iba yo en profunda conversación con Morfeo. En esta ocasión moví rápidamente los pies y tomé con la mano diestra la cámara que ahora si llevaba colgada de mi hombro izquierdo, lista para disparar. Excuso decirles que cuando el achi #1 vio la cámara, se apuró a ayudarle al achi #3 que ya se recostaba en el suelo, luego de haber quitado la tapa del hoyo cuadrado antes mencionado. Le dan los macanazos correspondientes a lo que, después supe, era el clutch y a continuación aflojan o aprietan una especie de tornillote. Me sentía como Indiana Jones viendo actuar a McGiver.

El chofer le indicó a sus achis -supongo porque otra vez no entendí ni jota- que no estaba jalando bien el clutch, pues se levantaron y nos quitaron los pies de donde los teníamos amontonados sobre el vecino del asiento perpendicular, dejándonos ahora si en una especie de trance de yoga del cirque du solei, entrepernados con vecinos y vecinas. Pero eso si, todos sonrientes.
Ante estas acciones que se veían ya de naturaleza extremas, me pregunté “¿pos que van a hacer estos cabrones?” la respuesta no se hizo del rogar, pues entre ambos achis levantaron todo un trozo de piso del camión de unos 2 x 1.3 metros, incluyendo los alrededores de la palanca de cambios. Traté de tomar fotos como pude porque a la velocidad que íbamos, ya se imaginaran la cantidad de tierra que estaba entrando por semejante boquete. Ahora si pude ver todo el motor del vehículo y ambos achis con el apoyo de su correspondiente achi, es decir el achi #2, se dispusieron a colgarse ahí entre el motor y la audiencia con su ruidosa pero eficaz estrategia de los macanazos hasta que el chofer con senda sonrisa de satisfacción les comunicó que la palanca de cambios funcionaba y que el foquito encendido de peligro del tablero ya estaba apagado.

Nuestras miradas maravilladas –la de la gringa antifeminista pro-igualdad y la mía- se cruzaron y sin palabras compartimos la reciente emoción con una risita de complicidad. Una sonrisa sólo equiparable a esa que se comparte con la pareja justo al término del salvaje desenfreno, cuando ambos satisfechos, sudorosos y cansados se ven a los ojos antes del abrazo de perrito agradecido.
Llegamos sanos y salvos a Mwanza gracias a Dios... y a los eficientes y multi-habilidosos achichincles del chofer.
¡No me vuelvo a quejar de los camiones mexicanos!

De policías y ladrones: una historia de a de veras

Ahí les va… para que no se quejen de nuestras autoridades del heroico “cuerpo mexicano” de policía:
Primero fue a poner la denuncia del asalto. Le habían robado su monedero en un conocido centro comercial de Lusaka. En el 1er piso de la policía la recibieron después de una media hora y cuando había descrito el caso detalladamente, le dijeron:
- OK, ahora hay que escribir a máquina su queja. ¿Tiene usted papel?
A lo que Katarina, con una sonrisa de “a que oficial tan chistoso”, respondió que no. Iniciaron, el policía y sus compañeros de recepción, una frenética búsqueda levantando la grapadora, una pluma, un archivito de 5 documentos, la bolsa de papel con la torta del almuerzo y un par de bultitos livianos ubicados en el otro extremo del mueble que no pudimos distinguir. Después de unos 30 segundos, duración de la encomiable búsqueda, dijo con voz sexy, mas o menos como la del personaje de TV interpretado por Héctor Suárez “el no hay no hay”:
- señorita y ¿está usted casada?
- no, ¿porque?
- porque estoy buscando una novia europea, así rubia.
A estas alturas Katarina no sabia si llorar o reír, pero haciendo un esfuerzo por componerse y con cara seria le preguntó
- ¿y que tiene que ver la denuncia con sus necesidades afectivas?
El cuidador del orden se sonrió alegre y confirmó:
-pues no tenemos papel, ¿sería tan amable de traernos una hoja limpia en blanco por ambos lados? Ahhh, y ¿no tendrá maquina de escribir?
Con esta última pregunta se rompió la tensión en el ambiente y la finlandesa riendo a capa tendida, exclamó, en un tono mitad sorpresa, mitad pregunta:
- ¡Como! ¿Tampoco tienen máquina de escribir?
- no señorita. Fue la respuesta del policía sin perder, en ningún momento, la compostura y la sonrisa
- bueno, mañana la esperamos porque ya va a ser la hora de salida. ¿Trae vehículo?
- no
- a bueno, entonces vamos a la escena del crimen en taxi.
- ¿pero tampoco tienen vehiculó, Sr.? Preguntó la guera con cara de “ya no me sorprende nada”
- no señorita, aquí el cliente es el que nos transporta en su auto o paga el taxi.
- oiga, ¿y es absolutamente necesario ir al centro comercial? No creo que el ladrón esté esperando en un banquito a que llegue usted a entrevistarlo
- cierto, pero tenemos que hacer el reconocimiento de todas formas
- ok, dijo la paciente escandinava.
- ah, oiga, son 20,000 kwachas por levantar la denuncia
- pero, ¿además tengo que pagar?
- así es señorita
Dió tres respiros profundos, le salió una mueca de la boca parecida a una risa irónica y dijo:
- bueno, aquí esta. ¿Me da recibo por favor?
- híjole! (traducción de una expresión equivalente al lenguaje mexicano). Se nos acabaron los recibos.

Al día siguiente en la estación policíaca, el mismo guardián del orden, muy alegre, le dio la bienvenida a mi amiga e incluso la atendió inmediatamente sin hacerla pasar por la fila.
Katarina entregó dos hojas blancas, volvió a repetir los hechos para que pudieran ser anotados y dio sus datos generales. El servicial gendarme agradeció agregando:
- mañana aquí la espero porque hoy tengo que ir a otra oficina para teclear su denuncia en una máquina de escribir
Con un suspiro, Katarina dijo:
- OK, nos vemos mañana
- oiga, siempre quise irme a vivir a un país del norte de Europa
- ja ja, que bien. Respondió la rubia y se despidió nuevamente.

Un día después, ahí estábamos a media mañana pero el documento no estaba listo. El poli nos aseguró que “mañana ya podría pasar a recogerlo”. Finalmente al día siguiente la denuncia quedó completa y el poli, al despedirse, hizo su último intento: “oiga, ¿me da su teléfono y dirección en Finlandia?”…

¿Qué tal? El tiempo en África es un concepto muy diferente al de México, imagínense el shock para los organizados y puntuales anglo-sajones… jaja.