Me

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martes, octubre 24, 2006

miércoles, septiembre 20, 2006

A mi padre

Canción

Cuando era niño
Mi padre me llevó a su pueblo
Allí juntos plantamos
Ilusiones y semillas

Cuando era niño
Aprendí a montar caballos
Y a perderme entre las rosas


Cuando era joven
Mi padre me quiso llevar a su pueblo
Yo ya era “grande”
Y lo mande a volar... sólo

Después me invitó a trabajar su huerto,
Yo estaba ocupado en la ciudad
Y le dije “no tengo tiempo”


Me ha vuelto a invitar,
no se ha dado por vencido.
Hoy, aquí lejos,
reviso antiguas páginas de mi libro
y por fin entiendo:
Me enseñó a querer la tierra
Me mostró que el tiempo es un tesoro
para amar lo que fuimos,
lo que somos y seremos.

El viejo, no solo me dio la vida,
me va regalando la suya

Do Fa Sol

martes, septiembre 19, 2006

La Felicidad es una Zorra!



Para mi sobrino en su primer aniversario:

Querido José Daniel, sobrino y ahijado, acaba de pasar tu primer aniversario.

Desafortunadamente no pude estar ahí físicamente, aunque mi corazón, con su gorro y sus zapatos lustrosos pilotó mi alma hasta México para darte un beso muy cariñoso.
Supongo que estarás grandote y regordete. Yo por mi parte solo más regordete.

No te voy a enviar deseos de feliz cumpleaños, ni pásatela increíble, ni que cumplas muchos mas, ni nada por estilo porque estoy seguro que de esos, ya has de haber recibido muchos.
Mejor te voy a compartir una reflexión acerca de la felicidad. Pero antes, le voy a solicitar a tu madre, la Chinita, que no te lea estas palabras sino hasta que tengas 6 años, pues según los que no saben, antes de esa edad, te sabes “de oídos” como está todo eso de “qué es la vida y cómo vivirla”, pero se va olvidando poco a poco al ir aprendiendo otras cosas, mas prácticas quizás, pero menos importantes (por ejemplo cuando aprendemos matemáticas, se podría decir que eso es muy práctico pues podemos construir un puente o administrar un negocio, pero cuando aprendemos a escuchar, digamos que eso es muy importante porque así se regala a un amigo una caricia interna, de esas que son imposibles de conseguir por medios prácticos).

Así pues, como te iba diciendo, he descubierto que ¡La Felicidad es una Puta! Si, siempre abierta, lista para recibirme. Lo que me da un poco de rabia es que hasta ahora me doy cuenta. Y por si fuera poco, además es como cualquiera de los cientos de oxxos y super 7 que hay en la ciudad, pues está disponible las 24 horas al día los 365 días del año.
Lo mas irónico es que esta tan loca por mi, que jamás se ha separado a mas de 2mms de mi cuerpo. Es cierto que le había coqueteado yo antes e incluso había tenido algunos acercamientos, pero nada serio, de largo plazo.
¿Que como lo se? Ah, buena pregunta. Ayer me la encontré sentada en una piedra. Estaba yo a un lado de ella recostado haciendo completamente nada, solo sentía el viento en todo el cuerpo y veía a las aves pescando en el lago. Entre beso y beso, conversamos. Me dijo que siempre había estado ahí, que me deseaba tanto, pero que nunca le había hecho caso o solo en ocasiones especiales y así nomás de pasadita. Me dijo “pero siempre he estado rogándote que me veas, me escuches, me toques” Se quejó diciendo que ni siquiera la había mirado a los ojos... que parecía siempre tan ocupado.
Se ha reído de mí hasta que se le hincharon los pómulos cuando le dije que si yo estaba ocupado era porque la estaba buscando.
Lo peor es que, aunque siempre la desee con todas mis fuerzas y la buscaba por doquier, no la encontraba por estar siempre escaneando el horizonte, esperanzado a que viniera seductora a lo lejos, bajando alguna calle larga y colonial con luces celestiales y música de orquesta. La imaginaba interminable, hermosa, sublime, elegante, parecida a un ángel de alas blancas y acercándose despacio. Hasta desarrollé tácticas para encontrarla y llegué incluso a hacer uso de la planeación estratégica para, paso a pasito, conquistarla. ¡Habíase visto un pendejazo así!
Y resultó que la muy puta siempre estuvo ahí: a un ladito, sin alas, ni vestido largo, ni sublimezca luz, ni música hollywoodezca, así nomás... desnudita, cálida, auténtica, sencilla, amorosa, a menos de 2 mm de mi cuerpo y de mi alma.

Quisiera seguir compartiendo contigo, pero mejor me despido ahijado. Me voy con mi puta ahoritita! No vaya a ser que la muy resbalosa se canse de esperarme y me mande a chiflar solo en la loma. Moraleja: agárrala como viene, no la hagas esperar... tu tienes a tu propia ramerita.
Te quiero mucho.

p.d.1. Pensamiento oriental, cuyo autor no recuerdo: “el ser mas feliz del mundo es aquel que no necesita mas de lo que tiene”
p.d.2. seguramente tu madre no querrá leerte esto al pie de la letra cuando cumplas los 6 años, pero no te preocupes, que hay más tiempo que vida. Lo podrás leer tu mismo cuando tus padres te den permiso o cuando nos escapemos tú, yo y la puta al cine, al parque o a una roca a la orilla de un lago, donde el viento y las aves nos platiquen sus secretos.

Anti-feminista en un camión desarmable

Charla con una chica polaco-estadounidense con acento fresi-nerd-gringo, estudiante de Harvard, en el camión de Kigoma a Mwanza en Tanzania:

- yo no soy feminista. De hecho las mujeres de mi generación en “América” (muy dueña del continente) en su mayoría, no se consideran feministas.
- de veras? Dije fascinado con la idea y con los ojos de tecolote recién levantado – yo tenía otra imagen de las gringas. Continué.
- El feminismo fue una moda que en “América” ya pasó. Dijo con cierto tono de superioridad, de esos con los que el maestro gordito y fumador de deportes instruye a sus atléticos pupilos en el campo de entrenamiento.
- órales, que interesante.
- si, las mujeres “americanas” ahora prefieren quedarse en casa. Pero yo no estoy de acuerdo. Porque no hay igualdad. La mujer se queda obsoleta cuando quiere regresar a trabajar después de cuidar a los niños y eso no es justo. Deberían ser dos años para cuidar a los hijos cada quien, quizás primero la mamá y después el papá, turnándose en periodos equitativos.
- Mhhh, gruñí suavecito y pensé “lo bueno es que no es feminista, ¿como se llamará este nuevo movimiento que desplaza al feminismo, gracias a la aguerrida iniciativa y creatividad de las mujeres estadounidenses?”
Decidí dejar la pregunta en el espacio. Quizás algún día encuentre la respuesta escondida en alguna clave de algún libro como “el código da vinci”.

Mismo viaje: El camión desarmable.

Mientras dormitaba, uno de los compañeros del chofer me movió los pies. “¿Que onda?”, pensé abriendo los ojos. (Por conveniencia y simplificación llamaré a partir de ahora “achi” a los ayudantes del chofer, que es una abreviación de nuestra coloquial palabra “achichincle”).

Pues el achi #1, se dejó caer al suelo y, estando el camión en movimiento, quitó una tapa cuadrada ubicada al centro del vehículo, exactamente a un ladito mío. Pude apreciar una parte del motor, el eje rodaba a toda máquina. Bien, pues estando el achi #1 recostado, le pidió al achi #2 una llave (supongo porque no entendí ni madres). Así lo hizo este último y, congelado de asombro, vi al achi #1 meter medio cuerpo por el agujero y escuché golpes fuertes que retumbaban en alguna parte metálica. Estaba yo en tal estado de estupefacción que ni siquiera exclamé “no chingues”, ni se me ocurrió rezar un Padrenuestro. Estas exclamaciones las dejé para más tarde habiendo digerido los acontecimientos. Tomé consciencia de que en la próxima ocasión debía tener la cámara lista para recolectar pruebas fehacientes de tan ilustrosa experiencia. No tuve que esperar mucho, pues el achi #2 tomó una garrafa de 20 litros de combustible, quitó una tapa incrustada en el interior del camión justo entre la pasajera de hasta adelante y el chofer, sacó una manguerita del tablero, abrió la garrafa, metió la manguerita, puso sus labios en el otro extremo de la misma, chupó y dejo caer la gasolina en un orificio, que presumo era el tanque de gasolina o diesel. Obviamente el vehículo seguía en movimiento. Afortunadamente la terracería estaba en condiciones razonables, si la comparamos con los caminos entre los ejidos de La Joya y Mimbres en Galeana, N.L.
Cuando pensé que mas no podía ocurrir, un achi #3 me vuelve a empujar los pies y me despierta, pues iba yo en profunda conversación con Morfeo. En esta ocasión moví rápidamente los pies y tomé con la mano diestra la cámara que ahora si llevaba colgada de mi hombro izquierdo, lista para disparar. Excuso decirles que cuando el achi #1 vio la cámara, se apuró a ayudarle al achi #3 que ya se recostaba en el suelo, luego de haber quitado la tapa del hoyo cuadrado antes mencionado. Le dan los macanazos correspondientes a lo que, después supe, era el clutch y a continuación aflojan o aprietan una especie de tornillote. Me sentía como Indiana Jones viendo actuar a McGiver.

El chofer le indicó a sus achis -supongo porque otra vez no entendí ni jota- que no estaba jalando bien el clutch, pues se levantaron y nos quitaron los pies de donde los teníamos amontonados sobre el vecino del asiento perpendicular, dejándonos ahora si en una especie de trance de yoga del cirque du solei, entrepernados con vecinos y vecinas. Pero eso si, todos sonrientes.
Ante estas acciones que se veían ya de naturaleza extremas, me pregunté “¿pos que van a hacer estos cabrones?” la respuesta no se hizo del rogar, pues entre ambos achis levantaron todo un trozo de piso del camión de unos 2 x 1.3 metros, incluyendo los alrededores de la palanca de cambios. Traté de tomar fotos como pude porque a la velocidad que íbamos, ya se imaginaran la cantidad de tierra que estaba entrando por semejante boquete. Ahora si pude ver todo el motor del vehículo y ambos achis con el apoyo de su correspondiente achi, es decir el achi #2, se dispusieron a colgarse ahí entre el motor y la audiencia con su ruidosa pero eficaz estrategia de los macanazos hasta que el chofer con senda sonrisa de satisfacción les comunicó que la palanca de cambios funcionaba y que el foquito encendido de peligro del tablero ya estaba apagado.

Nuestras miradas maravilladas –la de la gringa antifeminista pro-igualdad y la mía- se cruzaron y sin palabras compartimos la reciente emoción con una risita de complicidad. Una sonrisa sólo equiparable a esa que se comparte con la pareja justo al término del salvaje desenfreno, cuando ambos satisfechos, sudorosos y cansados se ven a los ojos antes del abrazo de perrito agradecido.
Llegamos sanos y salvos a Mwanza gracias a Dios... y a los eficientes y multi-habilidosos achichincles del chofer.
¡No me vuelvo a quejar de los camiones mexicanos!

De policías y ladrones: una historia de a de veras

Ahí les va… para que no se quejen de nuestras autoridades del heroico “cuerpo mexicano” de policía:
Primero fue a poner la denuncia del asalto. Le habían robado su monedero en un conocido centro comercial de Lusaka. En el 1er piso de la policía la recibieron después de una media hora y cuando había descrito el caso detalladamente, le dijeron:
- OK, ahora hay que escribir a máquina su queja. ¿Tiene usted papel?
A lo que Katarina, con una sonrisa de “a que oficial tan chistoso”, respondió que no. Iniciaron, el policía y sus compañeros de recepción, una frenética búsqueda levantando la grapadora, una pluma, un archivito de 5 documentos, la bolsa de papel con la torta del almuerzo y un par de bultitos livianos ubicados en el otro extremo del mueble que no pudimos distinguir. Después de unos 30 segundos, duración de la encomiable búsqueda, dijo con voz sexy, mas o menos como la del personaje de TV interpretado por Héctor Suárez “el no hay no hay”:
- señorita y ¿está usted casada?
- no, ¿porque?
- porque estoy buscando una novia europea, así rubia.
A estas alturas Katarina no sabia si llorar o reír, pero haciendo un esfuerzo por componerse y con cara seria le preguntó
- ¿y que tiene que ver la denuncia con sus necesidades afectivas?
El cuidador del orden se sonrió alegre y confirmó:
-pues no tenemos papel, ¿sería tan amable de traernos una hoja limpia en blanco por ambos lados? Ahhh, y ¿no tendrá maquina de escribir?
Con esta última pregunta se rompió la tensión en el ambiente y la finlandesa riendo a capa tendida, exclamó, en un tono mitad sorpresa, mitad pregunta:
- ¡Como! ¿Tampoco tienen máquina de escribir?
- no señorita. Fue la respuesta del policía sin perder, en ningún momento, la compostura y la sonrisa
- bueno, mañana la esperamos porque ya va a ser la hora de salida. ¿Trae vehículo?
- no
- a bueno, entonces vamos a la escena del crimen en taxi.
- ¿pero tampoco tienen vehiculó, Sr.? Preguntó la guera con cara de “ya no me sorprende nada”
- no señorita, aquí el cliente es el que nos transporta en su auto o paga el taxi.
- oiga, ¿y es absolutamente necesario ir al centro comercial? No creo que el ladrón esté esperando en un banquito a que llegue usted a entrevistarlo
- cierto, pero tenemos que hacer el reconocimiento de todas formas
- ok, dijo la paciente escandinava.
- ah, oiga, son 20,000 kwachas por levantar la denuncia
- pero, ¿además tengo que pagar?
- así es señorita
Dió tres respiros profundos, le salió una mueca de la boca parecida a una risa irónica y dijo:
- bueno, aquí esta. ¿Me da recibo por favor?
- híjole! (traducción de una expresión equivalente al lenguaje mexicano). Se nos acabaron los recibos.

Al día siguiente en la estación policíaca, el mismo guardián del orden, muy alegre, le dio la bienvenida a mi amiga e incluso la atendió inmediatamente sin hacerla pasar por la fila.
Katarina entregó dos hojas blancas, volvió a repetir los hechos para que pudieran ser anotados y dio sus datos generales. El servicial gendarme agradeció agregando:
- mañana aquí la espero porque hoy tengo que ir a otra oficina para teclear su denuncia en una máquina de escribir
Con un suspiro, Katarina dijo:
- OK, nos vemos mañana
- oiga, siempre quise irme a vivir a un país del norte de Europa
- ja ja, que bien. Respondió la rubia y se despidió nuevamente.

Un día después, ahí estábamos a media mañana pero el documento no estaba listo. El poli nos aseguró que “mañana ya podría pasar a recogerlo”. Finalmente al día siguiente la denuncia quedó completa y el poli, al despedirse, hizo su último intento: “oiga, ¿me da su teléfono y dirección en Finlandia?”…

¿Qué tal? El tiempo en África es un concepto muy diferente al de México, imagínense el shock para los organizados y puntuales anglo-sajones… jaja.

domingo, julio 23, 2006

Gracias Elsy, Elsa, Freddy, Fam. Gallegos y Dinoh

Gracias
desde Mongu, Zambia
al final del Desierto del Kalahari ...

Somos 154 niños de 1º a 4º grado de primaria en una de las escuelas mas pobres de uno de los países mas pobres del mundo (aunque hay quienes aseguran que es la escuela mas pobre de Zambia).
Todos tenemos calcetas y 100 de nosotros que no teníamos zapatos, ahora si tenemos.
Gracias México... con amor. Dios los bendice!

miércoles, julio 19, 2006

Un misionero Mexicano en África


Corte a la fecha
Articulo para Revista “La Palabra Hoy”

“Estoy decepcionado de la vida y también de Dios” murmuró en un hilo de voz. “¿Porqué me pasa esto a mi? Mi prueba del SIDA resultó positiva”, dijo con voz trémula, como ahogada. Sus ojos estaban rojos pero secos. “No entiendo”, continuó. “Mi novia me pidió que fuera a hacerme la prueba del VIH porque nos planeábamos casar. Dios mío!”. A estas alturas, me preguntaba porque me estaba contando algo tan personal a mí, un desconocido. Continuó “se acabaron mis planes, mi vida. No sé como enfrentar esto. No sé si debo ir a trabajar mañana o solo dejarme morir en mi cama”. Cuando llegamos a esta parte del discurso, me dije, “esto si está canijo, ¡Diosito por favor ilumíname para no decir una burrada!”.
Lo miré a los ojos y dije: “lo siento mucho amigo, no sé que decir, no tengo la autoridad ni el conocimiento para aconsejarte. Solo puedo sugerir que te practiques una segunda prueba. El SIDA podrá quitarte la salud e incluso la vida, pero no puede quitarte tu esperanza y voluntad”. Caminamos un poco, sin rumbo, en completo silencio… hasta que simplemente lo abracé fuerte con un nudo en la garganta. Nos despedimos y regresé a la casa enjugándome una lágrima fría, desamparada, perdida. Una lágrima de esas que mientras acarician la cara, queman el alma.
Esta fue una de las primeras experiencias que viví en Mongu con un joven chofer de camión. A las pocas semanas de estar al final del desierto del Kalahari supe que, en esta breve misión, no vine a cambiar nada, ni a exorcizar, ni a mostrar el único camino, ni a sacar del error y mucho menos a civilizar a nadie, pues como expreso mas adelante, ya no estoy seguro de quien es mas civilizado si el “ayudador” o el “ayudado”, si el rico o el pobre, si el pelón o el peludo.
Me encuentro en Zambia tan solo compartiendo y aprendiendo. Convivir con unas cuantas personas y en especial con los niños, es un logro extraordinario. El que puedan escuchar de un extranjero otras formas de pensar y de vivir, ya es en si un hermoso aporte, aunque sea inconsciente. ¿En qué puede terminar esa aportación? No lo sé. Ese pronóstico mejor se lo dejo a alguien con más sapiencia y cordura que un servidor. La verdad es que lo que puedo aportar lúcidamente es ridículo, soy parte de algo mucho mas grande y esa totalidad expresada en mi papito Dios es la que en su inteligencia, me pasea de un lado a otro, como barquito de papel en el gran río, río que lleva una dirección que no alcanzo a ver ni entender.
Aclaro que estoy en Mongu como misionero por un interés personal y no por santo. Mi principal motor es vivir una experiencia apasionada, diferente, enriquecedora… Pues para ayudar al prójimo no necesitaba salir de mi país.
Cuando decidí hacer este viaje de 6 meses como misionero y 12 meses más como mochilero por el mundo, mi mente estaba llena de objetivos y preguntas, algunas de ellas tan utópicas como inocentes eran las otras, por ejemplo: abrir mi visión de vida, visitar todas las maravillas del mundo, aprender y entender otras culturas diferentes a la mía, dar un paso mas hacia el interior profundo de mi alma, hacer un alto en el camino para evaluar si estoy logrando esos sueños con los que crecí y vibré cuando era niño, aprender a disfrutar de la vida sin tener que controlar todo a mi alrededor, contestar a preguntas tales como ¿Qué voy a hacer con mi vida? ¿Cuál es el siguiente paso? ¿Cómo voy a llegar allí?
Después de 5 meses como misionero en Mongu, soy poseedor de aún más preguntas y los objetivos están muy lejos de haberse cumplido. ¡Pero estoy viviendo mi propio sueño! Hoy soy mas libre solo porque decidí ser fiel a mi mismo. Había comprado tantos sueños ajenos como: el dinero es éxito; como te ven te tratan; eres lo que manejas y donde vives; el irónicamente llamado sueño “americano” -pues si le preguntáramos a los habitantes del continente cuál es su sueño, probablemente la mayoría no coincidiría con ese sueño de raíces extranjeras que se apropió del nombre de nuestro continente-; en fin, tantos slogans comerciales que son a la televisión como las garras a la hiena. Los sueños que las grandes compañías occidentales, la sociedad, mis amigos e incluso mi familia han forjado para mí, no son míos y ya no me abruman.
Hoy no soy más sabio ni más inteligente, pero al menos me siento mas libre. Mi definición de éxito es diferente. Entiendo mejor, sin absolutismos, qué me hace ser y no solo estar. En pocas palabras, esta experiencia resulta una extraordinaria forma de ser Arael, y aunque en ocasiones tengo que pasar por tragos amargos y evidentemente en este recorrido no todo es color de rosa, la sensación de expansión es maravillosa.
Les comparto otra vivencia que ilustra lo emocionante e intenso de este viaje:
A mediados del mes de abril, mientras me encontraba por primera vez en la capital de Zambia, visité con una amiga Finlandesa el “consultorio” de una curandera tradicional con el fin de conocer como funciona la práctica de salud mas importante de este país, pues los doctores graduados del sistema de educación occidental son escasísimos en esta región. Mientras la curandera atendía a un paciente, una señora que hacía antesala con nosotros nos contó un relato: “conozco una bruja que lo puede enviar directamente hasta su casa en su país de origen por sólo 30 dólares y la sangre de una persona adulta, que sería el combustible”. Cuando vio que pelé chicos ojotes me tranquilizó diciendo: “pero no se preocupe porque usted no tiene que matar a nadie, de eso se encarga la bruja. Usted dormirá tranquilo sin cargo de consciencia”. Ah bueno, dije limpiando el sudor de mi frente. Ella continuó “le aseguro que es verdad pues yo conocí a un japonés a quien robaron todas sus pertenencias incluyendo su pasaporte y el pobre, desesperado y sin tener como regresar a su país, me pidió ayuda. Desinteresadamente lo lleve con la bruja y acordaron fecha y hora para su vuelo, mismo que se llevaría a cabo sobre una canastilla como esa” y me señaló una canasta de esas como de mimbre de hilos entretejidos. “El japonés consiguió 100,000 kwachas, equivalentes a los 30 dólares, y la bruja se encargó de todos los detalles, incluyendo el combustible. Al día siguiente, aunque no me lo crea, el japonés llamó desde su casa para agradecernos el favor que le habíamos hecho”.
¡Imagínese! Ante tal ofrecimiento, aunque “tentador”, preferí decir muy educadamente “no gracias… ya tengo mi boleto de regreso” con una risita entre de incredulidad y de espanto.
Las realidades como las previamente mencionadas y cifras alarmantes como que el promedio de edad en Mongu es de 33 años -gracias al SIDA y la pobreza extrema- contrastan con la increíble alegría con la que estas personas viven cada día; la seguridad en si mismos con la que yerguen sus largos cuellos; la dignidad con la que las personas se ven a los ojos cuando se cruzan por la calle; la tranquilidad y curiosidad con la que reciben a los extranjeros; las risas de los niños a toda hora en calles, escuelas y templos; las familias reunidas a desayunar y a cenar; los abuelos sentados en el suelo jugando con los nietos; el respeto que tienen los niños y jóvenes por los mayores; la amabilidad con que se tratan los unos a los otros y la solidaridad amorosa expresada en su “familia extendida”, concepto consistente en que la gente se compromete a cuidar a los hijos huérfanos de familiares cercanos e incluso lejanos y que no deja espacio para orfanatorios, término desconocido en estos parajes. En fin, esta cultura es compleja y me invita a pensar en el significado de “vivir”, de ser feliz.
¿Qué es importante en mi vida? ¿A qué le dedico tiempo? ¿Estoy viviendo con mayor plenitud que mis abuelos? ¿mi alma se está llenando cada día o se está vaciando, o lo que es peor, ni siquiera me doy cuenta? Habrá tantas respuestas como personas, pero me gustaría resaltar que es precisamente en las comunidades “pobres” en términos económicos como las rancherías de Galeana, Nuevo León o del Desierto del Kalahari, donde vemos a la gente compartir lo que tiene sin miramientos y disfrutar de cada atardecer en compañía de sus familias. Estas personas nos recuerdan que somos humanos y no máquinas; que se puede vivir feliz sin necesidad de comprar un auto nuevo como el del vecino; que la sabiduría de los ancianos es más poderosa que la computadora mejor equipada en el mercado; que el dinero no compra un hermano o un verdadero amigo.
Son estos pueblos de escasos recursos económicos los que nos dan lecciones de civilidad y humanidad. Estas sencillas personas carecen, afortunadamente, de algunas enfermedades cada vez mas frecuentes en las grandes ciudades de las sociedades occidentales como una falta de sentido en la vida, un desinterés por lo que le pasa al prójimo y una ambición desmedida, entre muchas otras cosas. Enfermedades reflejadas en los altos índices de suicidio entre los jóvenes y el crecimiento exponencial de sectas que prometen un boleto al “cielo” a través de una nave espacial o mediante la veneración a demonios.
En resumen, creo que tenemos mucho que aprender de los pueblos o regiones llamados “atrasados” o del “tercer mundo”, término que aquí entre nos, me parece no solo ridículo, sino que además evidencia la ignorancia y ego de quien lo utiliza, pues cataloga a una nación únicamente en función de su capacidad de poseer, explotar y comercializar recursos materiales. Lo que me recuerda aquella famosa canción, interpretada por Facundo Cabral, que dice: “Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo”.
Si alguien me preguntase si le recomiendo vivir una misión en un lugar económicamente pobre como Zambia, le sugeriría que se pregunte ¿Cuál es su principal motor para realizar esa aventura? Si la respuesta está relacionada con aprender y compartir, África es un lugar extraordinario. Pero si la respuesta está más bien ligada a ayudar y dar lecciones, me parece que las oportunidades para lograrlo son mucho mayores en las grandes ciudades de nuestros propios países, donde los mendicantes que han perdido hasta la dignidad necesitan mucho mas apoyo de ese tipo que la noble, sencilla y sabia gente del campo que habita nuestro mundo. Pero este es un tema, amigas y amigos, para otro “chal” -de rebozo largo y toda la cosa- en otra ocasión. ¡Dios lo bendiga!

martes, junio 06, 2006

Mis hijos



Estaba haciendo un frío de miedo. Nunca pensé que en Mongu llegaríamos a los 4 grados centígrados. Esa mañana traía un gripon espantoso. Me acicalé como siempre –desodorante y aguita fría en la cara-, y caminé de mi casa a la Escuela Comunitaria de Harbour a dar mi clase diaria de 9am a 12pm a los niños de 3º y 4º año de primaria. Era apenas mi segunda semana como maestro de inglés, matemáticas y arte, o sea “dibujitos y canciones”.
Cuando llegué al “salón” que más bien es el espacio de una capilla peloncilla de unos 11.876m de largo por 5 de ancho, ahí estaban sentaditos los alumnos de 4º grado. Obviamente muchos habían faltado esa mañana por el frío, pero más de la mitad ya me saludaban con su sonrisita traviesa mientras cruzaba la puerta. Caminé 5 pasos mas y los niños de 3er grado, quienes se sientan viendo hacia la otra dirección, también me saludaban “guuud morninn sistaaar” - aclaro que los inocentes saludan a todo visitante como si fuera una de las hermanas quienes fundaron la escuelita y dicen “sistar” al puro estilo inglés-. A lo que conteste muy digno “I am noooo sister, I am … mmmmhhh” pensé unos 5 segundos con ojitos perdidos mirando hacia arriba: “brother?”, “ni lo mande Dios”, me dije. Ahora si que como dijo San Agustin -o fue San Francisco?-… Dios hazme casto, pero todavía no... total que finalmente dije “I am… Arael” y proseguí hacia delante muy satisfecho con mi rápida respuesta y mi eficiente capacidad de solución de problemas docentes.
Caminé 4 pasos más y llegué a mi “aula” que básicamente es el rincón al final del bodegoncito y que solo se diferencia del salón de 3er grado por una mesita que marca los límites de cada asignatura. Digamos que mi clase se efectúa en un espacio de 2.5 x 3.5m, pero aunque el área es chiquita y en lugar de sentarse en bancas, los pupilos se sientan en un petate, ciertamente la pasamos muy bien durante la instrucción, especialmente en la “cátedra” de inglés porque los guerquitos disfrutan de cantar y, pos lo mas elemental que les tengo que enseñar es la cancioncita del alfabeto… lo malo es que a un lado de la “escuelita”, hay un bar que esta abierto las 24 horas y como en todo negocio respetable que se jacte de ser un antro, hay música continua en altos decibeles para elevar el espíritu de los augustos clientes, de manera que tenemos que competir en el volumen de nuestro canto con Michael Jackson y una estela de músicos del regge y ragga tenidos en la mas alta estima y gusto de los zambianos. Pero fuera de eso y de que no tengo pizarrón ni nos permiten pegar el material de apoyo en las paredes, realmente no me puedo quejar.
Es oportuno mencionar que las micro-ventanas de la “escuela” carecen de vidrio y además la puerta de uno de los costados fue utilizada como ramas secas para iniciar una fogata en alguna borrachera de los vecinos, pues la construcción esta hecha de abono y lodo, de manera que pasan unos chiflones helados muy respetables e irreverendos… válganme amigos la contradicción, pues lo primero se debe a que hay que tenerles respeto por su frialdad y lo segundo porque sin mayor pudor se meten por cualquier resquicio que hayan en la ropa y pasan palpando hasta los mas recónditos y sagrados rincones del cuerpo.
Siendo las 9 de la mañana, con los ojos llorosos y repartiendo estornudos en todas direcciones me senté en la única silla del “colegio”, pues me tocaba usarla a esa hora, y veo a casi todos los muchachitos enchanclados con pies pelones y uno que otro con un suetercito roto. “No m… manches” dije. Le pregunto al maestro de 3er grado, el Sr. Maketo, “oye, y los niños no tienen suéteres y calcetas para este frío?”, pues ya preguntar por zapatos era ridículo, y me dice, “no” sin poder evitar reírse de mi pregunta. Y agregó “están acostumbrados. Muchos incluso duermen a la orilla del rio en sus chozas -una especie de tienda de campaña- con su familia extendida* por donde entra el aire toda la noche. Hay niños se duermen pidiéndole a Dios que llegue el día porque no pueden dormir del frío”. Órale, pensé. No… pos hay que hacer algo.
Fue así como, nuestra Delegación Mexicana de Apoyo al Niño sin Calcetines inició sus labores. Permítanme compartir con ustedes algunas fotos de la primer entrega oficial de calcetas a 70 chavitos, que como podrán juzgar en las imágenes estaban muy re-contentos.
Con la intención de llevar esta coqueta delegación a niveles de apoyo que generen sonrisas mas largas y pronunciadas, al tiempo que menos gripas y noches de insomnio, los exhorto a “mocharse” en la medida de sus deseos -porque si fuera en la medida de sus posibilidades acabaríamos regalando calcetas, hasta con el emblema de cri-cri, a todos los niños de Zambia, y tampoco hay que ser demasiado buenos, no vaya a ser que Diosito nos lleve al cielo antes de tiempo en un arranque de éxtasis-.
Los niños ya cuentan con un par de calcetines en 3º y 4º de primaria. Pero en la misma escuela hay otros 70 niños en 1º y 2º grado que no tienen con que cubrir sus piecitos. Además los mismos que cuentan con un par, pues podrían ocupar al menos 2 pares más cada quien, de manera que pueden aportar con confianza fondos para comprar más calcetas. Les sugiero que empiecen con al menos 10 pares. Cada par cuesta solo $0.50 dólares (medio dólar), es decir que su depósito mínimo para que valga la pena debe ser de unos $55 pesos. Estoy considerando seriamente comprarles un suetercito también… esos andan en el orden de los $5 dólares cada uno y son 140 muñequitas y muñecos. Por favor confirmen antes de depositar para saber cuanto dinero están donando y para que quieren que se utilice. Si depositan en dólares, les doy la cuenta de una de las hermanas y si es en pesos, mi cuenta personal.
Para aquellos que quieran dar un apoyo más constante y piensen en algo así como una beca de estudios a uno de estos niños, háganmelo saber para darles los detalles. Las que administrarían esas becas serían las hermanas de la caridad del verbo encarnado que son con quienes estoy trabajando en esta Misión.

*Nota: la familia extendida es un fenómeno que se da en Zambia con los niños huérfanos y consiste en que los familiares más cercanos de aquellos padres que van muriendo son quienes se encargan de los hijos de estos últimos. No hay orfanatorios, ni siquiera saben que es eso. Para que se den una idea de que tantos niños pasan al cuidado de sus familias extendidas, les comparto que aquí en Mongu el promedio de vida de la población es de alrededor de 33 años. Obviamente con esta carga para las cabezas de familia, no es de extrañar que la mayoría solo coman una vez al día y, en muchos casos, solo maíz cocinado en forma de masa.

viernes, mayo 12, 2006

Me quiero morir!

Sin mayor preámbulo, se arrancó “no sé porque me pasa esto a mi. Me acaban de dar el resultado de la prueba del SIDA y resultó positiva”, dijo con una voz que parecía no querer salir. Sus ojos estaban rojos pero secos. “No entiendo, he hecho las cosas bien. Trato de agradar a Dios”, continuó. “Mi novia me pidió que fuera a hacerme la prueba del HIV porque nos planeábamos casar. Ella me mostró sus resultados, donde constaté con mis propios ojos que ella no esta infectada con el virus del SIDA… nunca me imaginé que mis resultados serían positivos”, remató. A estas alturas, me preguntaba porque me estaba contando algo tan personal a mí, un desconocido. Continuó “el mundo se derrumba, se acabaron mis planes, mi vida. No sé como enfrentar esto. No sé si debo ir a trabajar mañana o solo dejarme morir en mi cama”. Cuando llegamos a esta parte del discurso, me dije, inguezu, esto si esta cabrón… -Diosito por favor ilumíname para no decir una pendejada.
El buen chofer de autobuses continuó diciendo “que van a hacer mis hermanitos? Mis padres ya están muertos. Los voy a dejar solos… y mis dos hijos?
Estaba desesperado el hombre, me explicó que con su esposa anterior tuvo dos hijos, quienes ahora tenían 7 y 12 años respectivamente. “Estoy decepcionado de la vida y también de Dios” murmuró en un dejo de voz ahogado. Afortunadamente, según me aclaró, sus hijos estaban sanos.
La verdad es que yo no sabía que hacer o decir. Sentí que se me venia encima todo el cielo de jalón con todo el peso de su inmensidad, apachurrándome como el zapato a la hormiga.
Se me ocurrió decirle, después de pedir por sabiduría a nuestro papito Dios, que el SIDA podrá quitarle su salud e incluso la vida en unos años, pero que no puede quitarle su esperanza y su voluntad. Que debía seguir adelante y vivir lo mejor posible, pues nadie sabe lo que puede pasar en el futuro. Podría encontrarse alguna cura o incluso haber un error en el examen, por lo que sugerí que lo repitiera en otro lugar. Con una humildad que verdaderamente evidenciaba lo ínfimo, frágil e ignorante de mi persona ante semejante realidad dije, “-lo siento mucho amigo, no sé que decir… pero no tengo la autoridad ni el conocimiento para decirte algo al respecto, pues no he estado en tu lugar”. Lo invité a caminar un poco y nos dirigimos a cualquier parte, sin rumbo por unos minutos. Silencio… hasta que simplemente lo abracé fuerte y sentí que un nudo se intrincaba en mi garganta. Después del abrazo, le pedí que me avisara al día siguiente como le había ido en la segunda prueba del HIV.
Al caminar de regreso a casa casi se me salen las lágrimas. Que difícil e injusto es para estas personas tener que soportar una pandemia tan inmisericorde y con tan pocas armas para luchar contra ella, pues la desnutrición y la pobreza no ofrecen margen para hacer frente, en ocasiones, ni siquiera a una gripe.
Lo más impresionante del caso es que el hombre me dijo que había utilizado principalmente la abstinencia para prevenir enfermarse y en las ocasiones que rompió su compromiso de castidad, supuestamente utilizó condones. Me dijo categóricamente que solo había estado con su novia y otra ex -novia después de su esposa. Esto aclara que para este hombre, el uso de la abstinencia no necesariamente implica abstinencia total, sino más bien “casi abstinencia”, de lo que deduzco que quizás también el uso del condón fue “casi siempre”.

Mas tarde, en la casa, recordé los resultados de las investigaciones que el padre Robert me había compartido unos días antes acerca de la efectividad del condón en la lucha contra el SIDA.
Supuestamente solo el 80% de las ocasiones que se utiliza, es efectivo. Es decir que de 5 veces que se emplea el plástico, en una de ellas, el virus va a pasar esa barrera. Es importante agregar lo siguiente: para que el virus entre al sistema humano, en primer lugar debe llegar a través de los fluidos sexuales y en segundo debe encontrar alguna herida, aun la más pequeña del mundo es suficiente. Por eso es que entre personas que han tenido alguna enfermedad sexual anteriormente o que sean susceptibles de lastimaduras internas o que no están bien nutridas, la probabilidad de contraer la enfermedad es infinitamente superior.

Imagínate a alguno de esos amigos que te ha platicado -porque obviamente no lo sabes de experiencia nomás de oídas- que se echó 10 rounds con alguien un fin de semana. Supongamos que dicho(a) alguien, es portador(a) del virus del SIDA pero no lo sabe todavía, así que se aplica contigo –ups, quise decir con tu amigo(a)- con crecido entusiasmo en las actividades propias del intercambio ejercitatorio de flujos y fluidos pero, como responsable ciudadano(a) del mundo, cerciorándose del uso correcto de los correspondientes gorritos de colores o de sabores,etc… me dijeron que hay una extensa variedad de capuchas para todo tipo, tamaño, consistencia, idiosincrasia, delirio… etcétera, etcétera, etcétera… de instrumentos del delito.
Si seguimos la ley de las probabilidades, resulta que de los 10 rounds, en dos ocasiones el virus se filtra al cuerpo de tu amigo(a)… 20% de probabilidades… pero, si tu amigo es una persona saludable, bien alimentada y nunca ha padecido de una enfermedad venérea, tons las probabilidades de que el virus entre a su organismo, son considerablemente bajas, aunque ahí siguen… Por el otro lado, si tu amigo(a) no esta bien alimentado o ha sufrido de alguna enfermedad sexual, possss nomás calcúlale… de 10 veces, en 2 ocasiones se va a meter el virucillo.
Según las estadísticas, aquí en Mongu, Zambia, el 30% de la población tiene SIDA, y seguirá creciendo el porcentaje muy probablemente porque la mayoría de las personas comen solo una vez al día (desnutrición), muchos han padecido enfermedades venéreas anteriormente y además pa’ cerrar con broche de oro, los hombres pueden tener varias esposas por ley… y por si esto fuera poco, súmale también a las amantes… nombeee…

Moraleja… raza, el SIDA si existe y esta cabrón. Aguas!…..

martes, mayo 09, 2006

Zambia

Mongu, Zambia, 6 de abril de 2006

Mongu…
donde quince de cada 100 personas
saben que tienen SIDA
y otro necio tanto
no lo sabe todavía.

donde 99 de cada 100 almas
comen una vez cada jornada,
si la suerte es misericordiosa
y no les dice: “mañana”.

Receptáculo de conjuros
donde la superstición
es mas fuerte que el dinero,
la expectativa de vida es de 34 años
y algunos padres de familia
tienen sexo con hijos y sobrinas
porque el brujo predijo
que con ese rito,
su cuerpo sanaría de todo mal,
incluso del SIDA.

Zambia…

donde 999 individuos de cada 1000
sonríen porque: están vivos,
la lluvia alimenta la cosecha
o simplemente porque el calor,
hoy, ha sido abrazador.

donde los hijos obedecen
a los padres y tararean
y se mueven como esbeltas ramas
atizadas por el viento.

do la religión es monarca,
el respeto, gobierno
y Dios lo es todo.

do la pobreza y su amante
la pandemia se someten desencajadas
a la poderosa Esperanza.
Esperanza que se acompaña,
mano a mano, del retozo;
aquí, donde el canto es ley
y el baile oxigeno
y la vida un regalo

donde el tirano don dinero
no ha podido robar la Dignidad.
Dignidad que descansa su cabeza
-niña en regazo maternal-
en las notas altas, segundas voces,
en el paso alegre, danza negra
de su madre: la Fe.

lunes, mayo 01, 2006

Vuelo Africa-Mexico por 30 dolares, sin escalas


Llegue a la tienda de una sanadora tradicional catolica y me encontre con la interesante sorpresa de que la curandera tenia una visita especial: una bruja curandera de las que se comunican con los espiritus para adivinar las enfermedades de sus pacientes.

Mientras esperabamos a que la curandera catolica, que a diferencia de su invitada no hablaba con ningun tipo de espiritus, terminara de recetar a una mujer que buscaba quedar embarazada, una paciente que esperaba con nosotros se volco contando una hostoria con un entusiasmo y vehemencia encomiables. Parecia que temia perder su auditorio si no se apuraba. Asi que inicio su relato de la siguiente forma, viendome directamente a los ojos: “conozco una bruja que lo puede enviar directamente a Mexico , hasta su casa en unos segundos por solo 30 dolares y la sangre de algun cristiano, misma que serviria de combuistible”. Cuando vio que pele chicos ojotes me tranquilizo diciendo: “pero no se preocupe porque usted no tiene que matar a nadie, de eso se encarga la bruja. Usted dormira tranquilo sin cargo de consciencia”. Ahhh bueno, dije. Ella continuo “le aseguro que es verdad pues yo conoci a un japones a quien robaron todas sus pertenencias incluyendo su pasaporte y el pobre, desesperado y sin tener como regresar a su pais, me pidio ayuda. Desinteresadamente lo lleve con una bruja y acordaron fecha y hora para su vuelo, mismo que se llevaria a cabo sobre una canasta de hilos entretejidos. El japones consiguio 100000 kwachas, equivalents a 30 dolares, y la bruja consiguio el combustible, es decir toda la sangre de un ser humano adulto. Al dia siguiente, aunque no me lo crea, el japones llamo desde su casa para agradecernos el favor que le habiamos hecho”

Ante tal ofrecimiento , aunque tentador, preferi decir muy educadamente que no gracias… “ya tengo mi boleto de regreso” conteste con una risita nerviosa…

Victoria Falls

Victoria parecia alegre. Cantaba acompaniandose de tambores en una magnificencia deslumbrante. La vi desde una protuberancia que salia del camino, justo 50m antes de la primera caida.
El encuentro del rio con las cataratas era casi sensual. Se podria decir que al encontrarse, el Zambezi penetraba a Victoria mientras un rugido excitante se desdoblaba y su eco rebotaba en todas direcciones. De esta union nacian angeles de espuma que a mitad de la caida, se elevaban como fantasmas que operan debajo de una sabana.
Senti una punzada en el centro del pecho, seguido de un ejercito de millones de hormigas dirigiendose hacia mi vientre en desbandada. Tocaban con sus pequenisimas patas, simultaneamente, todas las paredes de mis adentros...

miércoles, abril 19, 2006

Rumbo a las Cataratas Victoria, las mas grandes de Africa

Estoy en la capital de Zambia, Luzaka. Me dispongo a viajar al sur del pais para encontrarme con las cataratas mas grandes del continente: Cataratas Victoria. Dicese que es un lugar extraordinario con mucho turismo, asi que es muy caro, pero me voy a quedar en un lugar para backpackers donde se pagan 10 dolares por noche =)
Subire algunas fotos a mi regreso.
Un abrazo fuerte, amigos y familia!

lunes, marzo 27, 2006

Como dejarte ir


Cómo encerrar esta mañana entre mis manos?
Cómo prevenir al tiempo de tu huida?

Si un guiño de tu boca
convierte otoño en primavera
y una chispa de tu alma
incendia al tiempo y lo evapora.

Cómo congelar tu luz en mi agonía?

Si un ademán tuyo insinuado,
voluntad inocente,
ordena: luna envuelve al sol!
Y ella obediente lo somete
para alimentar a sus hijas
-luciérnagas y bengalas

Cómo dejarte ir esta mañana
y dejar volar tu beso mío?
Si a tu mirada respondo,
felina hipnósis cotidiana,
con mi voluntad tuya
… que se marcha

Arael Gallegos Rodríguez

lunes, marzo 13, 2006

Poema: Cuanto Miedo


Cuanto miedo
7 de marzo de 2006, Mongu, Zambia
Arael Gallegos Rodríguez

¡Cuanto miedo tengo,
cuanto miedo…!

al encerrarme en una pompa
de lino suave con una silla,
una cuchara, un televisor
y un mosquitero blanco.

¡Cuanto miedo de vivir!
Cuanto miedo…
al aire puro
enfriando mi piel desnuda,
a la lluvia en mi pecho
tatuándose con cincel de viento,
al abrazo de un desconocido
convirtiéndose en amigo,
a la sonrisa auténtica
que acaricia mis adentros.

Sigo creciendo, envejezco.
El ayer se fugó, ahora no es mío.
¡Oh ansiedad! Pero:
¿Qué estoy haciendo hoy, aquí sentado?:

¡Cuanto miedo de morir
sin haber vivido!

El miedo lo llena todo,
es el rey, dios de muerte
y demonio de vida.

Cuanto miedo te tengo, Miedo…
Cuanto miedo!

St. Agatha`s Parrish

2 de Marzo de 2006

El hermano Kevin, quien no es un padre sino un hermano porque así está constituida su orden, amablemente me llevó a las oficinas de OVC esta mañana lluviosa. He pasado ya un par de tardes-noches platicando con el hermano y checando algunas de las computadoras que le fueron donadas por la presidencia del gobierno irlandés.
Estoy contento de vivir con los hermanos cristianos en St. Johns, aunque inicialmente tenía mis reservas por la falta de iluminación e higiene en la casa, en comparación con la de las hermanas -es de entenderse que en una casa enorme con solo dos hombres no hayan los mismos cuidados que tienen tres mujeres en una pequeña-. S se compensa con creces con la amistad que estoy desarrollando con Kevin. Ahora me dejo llevar por la situación, por fin no quiero tener todo bajo control y todo marcha sobre ruedas... considero esto como un pequeño logro personal.
Supongo que por ahora me encuentro en la luna de miel, todo me parece gracioso o hermoso o interesante. Ya veremos si todo sigue igual a lo largo de los meses que estaré por estos lares. Los únicos detalles que no me hacen tan feliz son los siguientes: algunas personas tienen el olor corporal un poco fuerte, las evidentes condiciones de insalubridad, las moscas y la pobreza extrema que se ve en algunas partes de la provincia, acompañada de un SIDA cada vez mas recurrente. Esta mañana voy a St. Agatha`s con Kaniki, una enfermera y su asistente. Veo como atienden a los pacientes y recetan medicamentos como hace dos días lo hizo Merry. Anoche dormí 10 horas y no fue suficiente, pues los días anteriores apenas pegué los ojos por 3 ó 4 horas en promedio, un poco por la charla nocturna con el hermano y otro tanto por la ansiedad de estar en medio de un desierto, rodeado de escorpiones, mosquitos portadores de la malaria y una que otra cucaracha. Las sábanas y toallas tienen un olor raro, como a sudor. Lety dice que es el olor del agua... “como añoro el vel rosita”.
Al ponderar las opciones del ministerio que puedo llevar a cabo en Mongu, me inclino mas por el programa OVC, donde podré estar en contacto con los niños huérfanos, que además de inteligentes, son harto cariñosos. Además mi jefa será Rosa Margarita, la norteña con la que me identifico más para trabajar.
Conocí a Phiri, un enfermero del programa, su nombre significa montaña... es interesante como los nombres tienen significados, quizás las madres los llaman en función de las características de cada bebé.
Las mujeres cargan muchos kilos, en sacos, arriba de sus cabezas y dejan sus manos libres para llevar a los niños y, en ocasiones, hasta para ir tejiendo mientras caminan. Lo multifuncional de las mujeres llega al pináculo más escabroso cuando uno ve a estas mujeres de majestuosos cuellos largos haciendo tantas cosas, de tan alto grado de dificultad, al mismo tiempo.
El si lozi (lengua de la tribu Lozi) es bien estructurado y con mucha lógica, tiene acentuaciones apenas perceptibles que indican respeto y hacen alusión a detalles que ni en inglés, ni en castellano tenemos. Lo que esta lengua tiene en común con el español y el italiano es la forma de pronunciar, cada letra tiene un sonido único por lo que creo que es más fácil de aprender para un mexicano que para un anglo-sajón. Me comentó el padre Robert que el si lozi no se escribía hasta que llegaron los misioneros, quienes le enseñaron el alfabeto a los ma lozi (el pueblo lozi). Es impresionante la perfección de esta lengua que no se escribía, y por ende no se podía enseñar a los niños con cuadernos y libros como lo aprendemos en México, pero que se ha transmitido de generación en generación a través de la palabra. Esta gente es admirable.

Algunas palabras que he aprendido:
Basali – mujeres; musali – mujer (singular)
Lizazi licà matàli - puesta de sol / significado literal: sol que come las hojas (de árboles)
Musu jili cwani – buenos días, como está?
Mutuoshi cwani – buenas tardes, como está?
Ensha – respetos o gracias

Lizazi Lica Matali


6 de marzo de 2006

Me recibes.
En ti, desprovisto de mí, penetro.
Pierdo todo sentido.
Encuentro lo inalcanzado,
lo incomprensible, pasado y futuro.

El deseo va quemándote
por dentro.
Sedienta caída desata
tu viciada costumbre.
Me ves a los ojos.

Descubro tus gracias,
osada seducción adivino en tus curvas,
imprimes una marca en mi alma,
herradura ardiente, pacto inquebrantable.

Indómito bebes
los ríos de los llanos
y desapareces,
fantasma ensangrentado,
en el corazón del Kalahari
comiendo hojas
y susurrando palabras de amor
al Zambezi de los Lozi.

Arael Gallegos Rodríguez

Nota: Lizazi Lica Matali significa literalmente: Sol comiendo hojas. Es la forma en la que la tribu Lozi dice “puesta de sol”.

Programa Leche para Madres con SIDA

3 de marzo de 2006

“Si fuera cierto que los ángeles cantaran, además de tocar las trompetas, seguramente sería algo parecido a lo que escucho en una parroquia zambece.
Supongo que en el cielo, el comité de bienvenida más alegre y jubiloso, está compuesto por un coro africano dueño de una placidez suprema con sus tambores, danzas y cantos. Los imagino felices y agradecidos por cada vida que va entrando a la casa del Creador del Todo y de la Nada, Dios, Padre y Fuente de Amor”.

Amanecí descansado con ganas de salir a la calle. Llegué temprano al programa HomeCraft, donde las hermanas de la santa cruz tienen una escuela para educar a las mujeres en materia de inglés, corte y confección y cocina. Me ofrecieron café y unos bocadillos con queso, orégano, aceite de oliva y tomate... mjjjjjjmmmm, mi primer comida lujosa desde París.
Estoy ahora en el programa MIC, donde instruyen a las madres infectadas con el virus HIV acerca de como alimentar a sus bebés, sin darles pecho y les proporcionan medicamentos para evitar la transmisión del virus durante el embarazo, así como también productos de esterilización de mamilas y de clorificación del agua.
La mayoría son mujeres jóvenes, diría que tienen entre 15 y 25 años. Se ven de buen humor y amorosas con los pequeños. Algunos lloran y sus madres les dan mamila pues darles pecho sería comprarles un seguro de muerte temprana. Otros juegan o duermen. Las responsables del programa, empiezan a explicar la importancia de la higiene en el agua y las mamilas, a continuación le entregan a cada mamá 2 latas de leche en polvo y cloro para el agua, mismos que les deben durar hasta el próximo viernes que regresarán por su siguiente ración.
Una madre hecha a su bebé, de 3 meses quizás, a su espalda y estoy tan impresionado de ver como lo hace, que lo explicaré detalladamente a continuación:
Primero pasa al bebé por encima de su cabeza y lo deja en la parte superior de su espalda, viendo hacia su nuca, a continuación se inclina a unos 60 grados y deja al bebé boca abajo con su cabecita a la altura de su cuello. Entonces, la madre agarra su chal o chitengue (falda tradicional lozi) y con ambas manos abre la tela y la pasa por detrás de la espaldita de su hijo, apisonando con el chitengue al bebé desde sus nalguitas hasta el occipucio. Después la señora amarra fuertemente y “voilà”, el chiquitín está listo. La mamá se yergue orgullosa y recorre a la criatura hacia uno de sus costados a donde lo puede apapachar y cuidar mejor. No me imagino a mi hermana Ednita haciendo esta operación y a la familia viendo como deja a José Daniel, mi sobrinito de 6 meses de edad, sobre su espalda sin tener una sola mano cuidando que no se caiga. Quedé boquiabierto y todavía me sigue escurriendo la baba.
Este reparto semanal de leche parece mas bien una reunión social de madres jóvenes, al verlas nadie se imaginaría que están contagiadas de SIDA, probablemente a causa de su esposo, quien en ocasiones tiene mas de una esposa o lo que llamaríamos en occidente, algunas amantes. Todas platican y ríen, me parece que saben que el SIDA es como un catarro, un virus que entró a su cuerpo, pero que NO es su cuerpo y mucho menos su alma. La gente dice abiertamente que tiene SIDA y no parece ser motivo de vergüenza, como, brutal y desafortunadamente, lo es en mi país. Esta gente, moradora de las tierras donde los primeros humanos habitaron La Tierra, es mucho mas civilizada en varios aspectos, quizá los mas importantes, que las sociedades occidentales que conozco.
Otro claro ejemplo de sus valores familiares y de su alto nivel de compasión humana es que ningún huérfano se queda sólo, pues los familiares siempre están dispuestos a recibir a los pequeños víctimas del HIV, que despiadado se lleva a sus padres. Esta es la razón por la que no hay orfanatorios en Mongu, a pesar de que la pobreza se cierne ponzoñosa sobre las cabezas de los jefes de familia zambeces, quienes ya no pueden alimentar más bocas con sus ridículos salarios. Además hay que considerar que cada vez mueren más jóvenes de SIDA, Tuberculosis o Malaria, de manera que una sola pareja y en ocasiones hasta una sola persona, tiene que mantener y educar a sus 3 hijos, más otros 3 de su hermana que en paz descanse, más los 2 de su hermano quien murió el año anterior y los 4 de su sobrina que pasó a mejor vida la semana pasada. Esta situación es insostenible. Realmente no sé como le hace la gente para sobrevivir en Zambia.
A pesar del arraigo de algunas costumbres que alimentan el SIDA entre estas personas, me parece, desde este banco en el que estoy sentado hoy, aquí, que esta nación tiene mucho para ofrecer al mundo. Tiene valores donde radica una felicidad plena y duradera, esos que parecen haberse perdido en Monterrey, Paris, Nueva York y Londres, donde el dinero y la competencia, es decir la depredación caníbal, es el dios y controlador de las vidas humanas.
Entre los pobladores africanos y la gente humilde de Latinoamérica encuentro varias coincidencias. Creo que los latinos, con la sensibilidad que nos caracteriza, debemos hacer algo ante los apocalípticos jinetes que vienen azotando a la humanidad en este siglo. Cada vez estoy más convencido de que los mexicanos jugaremos un rol importante en la historia próxima de la humanidad.

Katongo, Mongu


28 de febrero de 2006

Empiezo el día en el sexto vecindario de Mongu llamado Katongo, voy en uno de los vehículos del programa HBC (Home Based Care), que nace ante la necesidad de dar apoyo a los pacientes cerca de sus casas, pues los únicos dos hospitales de Mongu –capital de la provincia del oeste- solo cuentan con un par de doctores cada uno y no se darían abasto con la cantidad de enfermos crónicos que hay en esta provincia de Zambia.
Los pacientes de esta zona, la mayoría con enfermedades crónicas como el SIDA, ya nos esperan sentados en la arena a la hora que llegamos. La hmna Lety hace la ronda todas las semanas en diferentes áreas de Mongu, acompañada de varias enfermeras, como Merry, quienes hacen sus prescripciones en función de los síntomas expresados por cada paciente y les entregan ahí mismo sus medicamentos y vitaminas. Afortunadamente hay mucho apoyo internacional con las drogas utilizadas para atacar el virus HIV y la tuberculosis. El tiempo camina lento, parece no tener prisa. Estamos todos bajo frondosos árboles de nuez de la india a la entrada de un asentamiento de unas siete casas hechas con carrizo. Los pacientes esperan pacientemente a ser atendidos. Primero pasan los hombres, por derecho tradicional, y después las mujeres y niños. Todos conviven civilizadamente, nadie lucha por pasar primero, es algo así como la antitesis de Monterrey, como lo más dulce, después de haber vivido solo del limón. Conversan en grupitos y de vez en cuando se dice un chiste que hace participar a todos con una sonora sonrisa. El aire corre suave y la tersa arena me acaricia mientras observo las actividads de las enfermeras. De repente los niños del asentamiento, no las personas enfermas que ahí se dan cita, empiezan a cantar, al tiempo que Lety me explica que ninguno de los pacientes se va a su casa después de ser atendido, pues por respeto y tradición todos esperan a que pasen todos los demas y a que las enfermeras les indiquen que ya se pueden ir. Se convierte esa “sala de espera” sobre la arena, en una especie de grupo de apoyo.
Las mamás de los niños que están cantando pasan de una casa a otra. Caminan orgullosas, con sus espaldas rectas, piernas y brazos largos y bien torneados. Son personas delgadas y alegres con cuerpos cercanos a la perfección. Una de ellas hace un movimiento brusco al agacharse y uno de sus pechos sale de la blusa roja. Lo recoge pudorosa y entre risas se va con la chica de blanco, cada una con dos canastos sobre su cabeza. Pareciera que van a cuidar la tierra y a traer algo para cocinar a sus familias.

Harbor Area



Marzo 1 de 2006

Esta mañana conocí a David Mubita, a Janeth, a Betty y a los otros empleados del programa OVC (Orphan Vulnerable Children). Mubita me ofreció llevarme a conocer los alrededores. Espero construir una buena amistad con él y con sus amigos. En general me trataron bien en estas oficinas, dirigidas por la hmna Rosa Margarita, regiomontana por cierto, quien me llevó cerca del medio día a conocer la escuela del área de Harbor, que a diferencia de Harvard y aunque se pronuncia de forma semejante, es una pequeña primaria para huérfanos, victimas del SIDA principalmente. El área que rodea la escuela es extremadamente pobre. Pude tomar algunas fotos y vi como una señora molía el maíz para preparar su comida tradicional nacional llamada milli mil. El lugar es contrastante, con una vista hermosa, a la orilla de uno de los brazos del rió Zambeze, de donde toma su nombre el país, y se pierde el horizonte sin fin aparente entre verde-azules llanos y pozos de agua. Pero al mismo tiempo con extrema pobreza y casas tan necesitadas de dignidad que solo reciben ese título por representar un hogar para quienes ahí habitan.
El área de Harbor es comercial, se llevan y se traen personas y provisiones entre los pueblos vecinos. Es por esta razón, que muchos se han ido a establecer allí con sus familias con la esperanza de generar un ingreso suficiente para subsistir. Se podría describir en general como un lugar de hacinamiento, cantinas y de montones de niños –con seguridad les puedo decir que en Harbor la gente no tiene televisión-.
Por la tarde visité al padre Robert, coordinador pastoral de la diócesis de Mongu. Un tipo enjuto y harto conocedor de la historia africana, pues ha vivido en África por 44 años y es realmente una gran persona. Espero platicar mas seguido con él. En medio de nuestra entrevista nos interrumpió Beenza, una linda chica recién graduada de la universidad que empezará a trabajar para la diócesis pronto. El padre Robert me dio una idea de la relación entre las tradiciones de muchas tribus africanas y el incremento desmesurado del SIDA en el continente.

La Llegada a Mongu



26 de febrero al 4 de marzo de 2006

Llegué al aeropuerto de Lusaka el 25 de febrero a las 6:50 de la mañana. La hermana Cristina me recibió y me llevó a uno de los hoteles más suntuosos de la capital de Zambia. Me invitó a esperarla mientras ella hacia una presentación al representante de la CRS, organización estadounidense que les apoya con fondos para sus programas de ayuda en salud y educación. Me sentí mal del estomago al terminar de desayunar y el malestar junto con las pocas horas de sueño de los últimos días me convirtieron en un bulto inanimado por varias horas, durante las cuales conocí a tres empleados nativos de Mongu que trabajan con las hermanas del verbo encarnado: Smakumba, Lillian y Víctor. Salimos del hotel alrededor de las 10 de la mañana y pasamos a un centro comercial, que me recordó McAllen, donde aproveché para comprar pepto bismol y una torta de subway para el camino -8 horas en automóvil a Mongu-. Lusaka ya parece cualquier ciudad occidental consumista. No sé si llorar o reír.
Desafortunadamente no pude encontrar un cajero automático afiliado a master card para que me despachara kwachas, la moneda nacional de Zambia… bien me lo dijo mi madre, “no te cambies a banca serfin”. En fin, espero encontrar pronto una forma de sacar mi dinero. Alrededor de las 12 del medio día, agarramos carretera y después de dormir a ratos más de la mitad del camino, me zarandearon los mongunenses para indicarme que estábamos entrando al parque nacional y me preguntaron si quería ver algunos elefantes y/o leones. Excuso decirles que se me quito lo cansado, saqué mi cámara de mi bolsita de manta y me dispuse a esperar como niño en la noche de navidad. Después de unos 15 minutos empecé a tomar fotos, contorsionándome y haciendo peripecias sobre mis nuevos amigos con tal de sorprender con mi sony a los changos, venados, puerco espines y elefantes que se iban cruzando por nuestro camino. La parte más emocionante fue cuando nos encontramos a 3 elefantes a la orilla de la carretera, pues causaron un mini trafico -nada comparable a Gonzalitos en Monterrey- deteniendo los autos tanto de ida como de venida por lo menos 15 minutos; porque han de saber que los elefantes embisten camionetas y camiones sin titubear y con singular ferocidad cuando se sienten perturbados. Parece que son los animales que ostentan el segundo lugar, solo después de los territoriales hipopótamos, en número de muertes humanas en el oeste de Zambia. Finalmente llegamos a casa de las hermanas al anochecer, donde nos esperaba una suculenta cena de pollo, arroz y papas, seguida de un soberbio café sudafricano. En ese momento me olvidé de mis problemas estomacales y sin temor alguno comí cual pelón de hospicio hasta que recordé que la gripe aviar ya estaba en África. Me pregunté si no habría llegado a Zambia, a lo que me auto-respondí que NO sin mayor profundización y proseguí con las galletitas del postre. Al terminar de cenar, me explicaron que el cuarto destinado para mi, permanecería vació porque me llevarían a instalarme a la casa de unos hermanos cristianos de nacionalidad irlandesa, con quienes habría de vivir los siguientes cinco meses.
Mi nueva casa es enorme, debo caminar casi una cuadra para llegar a uno de los dos baños, los cuales están uno en cada orilla de la construcción. Pero afortunadamente son de tecnología occidental con su asiento y tapita de plástico.
Terry, el hermano mas grande de edad es muy amable pero habla entre dientes de manera que no le entiendo muy bien. Afortunadamente el lenguaje de señas funciona y no he tenido problemas para comer hasta el momento =)
Durante las primeras 24 horas que estuve aquí, no deje de escuchar pajarillos, gallos, niños y adultos cantando y en general siempre música de fondo. Ciertamente el calor es fuerte pero soportable en esta época del año, vale la pena aclarar que solo hay dos estaciones, la de lluvias y la seca, cada una de las cuales dura aproximadamente 6 meses. La gente es muy amable y sonriente, de manera que me hacen sentir bienvenido. Las hermanas, con quienes como todos los días, Francine (irlandesa), Cristina y Lety (mexicanas) me han dado una idea general de la realidad que se vive en este país de abundancia extrema vegetal y animal, pero también de insalubridad y hambre. La polaridad es mas acentuada que en Latinoamérica, desde mi inicial punto de vista, quizás por las epidemias que diezman constantemente a la población de Zambia, el SIDA, la malaria y la tuberculosis. Se puede ver en todo momento la enfermedad al lado del vigor de estos correosos y hermosos cuerpos negros, al mismo tiempo que a un niño hambriento con una sonrisa tierna y plena.

miércoles, enero 11, 2006

Itinerario de viaje


Ciudad de México (enero, 2006).- entro a la capacitación el 29 de enero , para salir a Lusaka, Zambia el 20 de febrero y de ahí partir al poblado de Mongu donde misionaré por 6 meses con niños huérfanos y enfermos de SIDA. La congregación con la que me voy es la del Verbo Encarnado y parece que no estará tan dificil la cosa, pues para mi estancia en Zambia me ofrecen un cuartito aparte con baño... que taal? -los compañeros que se fueron a Kenya, saben el lujo que esto representa-
Después de Zambia, la idea es ir uno o dos meses a Tanzania a un poblado pequeño a la orilla de un lago, ahí daré apoyo a niños de secundaria.
Por ahí de septiembre inicia mi viaje mochilero. Por el momento tengo planeado visitar los siguientes países: Sudáfrica, Marruecos, Egipto, Israel, Líbano, India, Tíbet (aunque no es país políticamente, realmente es otra cultura diferente de China), China-Hong Kong, Vietnam y Australia... seguramante habrán cambios, pero esta es la idea general.
Quiero bucear en algunos lugares como Sudáfrica, Tanzania y Australia... cualquier sugerencia es bienvenida...
También son bien recibidos contactos en los países que voy a visitar, como saben, no es lo mismo conocer a alguien del lugar que llegar como extraño con la camarita y con cara de "guauuuu".
ya sólo faltan 18 días...