Mongu, Zambia, 6 de abril de 2006
Mongu…
donde quince de cada 100 personas
saben que tienen SIDA
y otro necio tanto
no lo sabe todavía.
donde 99 de cada 100 almas
comen una vez cada jornada,
si la suerte es misericordiosa
y no les dice: “mañana”.
Receptáculo de conjuros
donde la superstición
es mas fuerte que el dinero,
la expectativa de vida es de 34 años
y algunos padres de familia
tienen sexo con hijos y sobrinas
porque el brujo predijo
que con ese rito,
su cuerpo sanaría de todo mal,
incluso del SIDA.
Zambia…
donde 999 individuos de cada 1000
sonríen porque: están vivos,
la lluvia alimenta la cosecha
o simplemente porque el calor,
hoy, ha sido abrazador.
donde los hijos obedecen
a los padres y tararean
y se mueven como esbeltas ramas
atizadas por el viento.
do la religión es monarca,
el respeto, gobierno
y Dios lo es todo.
do la pobreza y su amante
la pandemia se someten desencajadas
a la poderosa Esperanza.
Esperanza que se acompaña,
mano a mano, del retozo;
aquí, donde el canto es ley
y el baile oxigeno
y la vida un regalo
donde el tirano don dinero
no ha podido robar la Dignidad.
Dignidad que descansa su cabeza
-niña en regazo maternal-
en las notas altas, segundas voces,
en el paso alegre, danza negra
de su madre: la Fe.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario