Me

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viernes, mayo 12, 2006

Me quiero morir!

Sin mayor preámbulo, se arrancó “no sé porque me pasa esto a mi. Me acaban de dar el resultado de la prueba del SIDA y resultó positiva”, dijo con una voz que parecía no querer salir. Sus ojos estaban rojos pero secos. “No entiendo, he hecho las cosas bien. Trato de agradar a Dios”, continuó. “Mi novia me pidió que fuera a hacerme la prueba del HIV porque nos planeábamos casar. Ella me mostró sus resultados, donde constaté con mis propios ojos que ella no esta infectada con el virus del SIDA… nunca me imaginé que mis resultados serían positivos”, remató. A estas alturas, me preguntaba porque me estaba contando algo tan personal a mí, un desconocido. Continuó “el mundo se derrumba, se acabaron mis planes, mi vida. No sé como enfrentar esto. No sé si debo ir a trabajar mañana o solo dejarme morir en mi cama”. Cuando llegamos a esta parte del discurso, me dije, inguezu, esto si esta cabrón… -Diosito por favor ilumíname para no decir una pendejada.
El buen chofer de autobuses continuó diciendo “que van a hacer mis hermanitos? Mis padres ya están muertos. Los voy a dejar solos… y mis dos hijos?
Estaba desesperado el hombre, me explicó que con su esposa anterior tuvo dos hijos, quienes ahora tenían 7 y 12 años respectivamente. “Estoy decepcionado de la vida y también de Dios” murmuró en un dejo de voz ahogado. Afortunadamente, según me aclaró, sus hijos estaban sanos.
La verdad es que yo no sabía que hacer o decir. Sentí que se me venia encima todo el cielo de jalón con todo el peso de su inmensidad, apachurrándome como el zapato a la hormiga.
Se me ocurrió decirle, después de pedir por sabiduría a nuestro papito Dios, que el SIDA podrá quitarle su salud e incluso la vida en unos años, pero que no puede quitarle su esperanza y su voluntad. Que debía seguir adelante y vivir lo mejor posible, pues nadie sabe lo que puede pasar en el futuro. Podría encontrarse alguna cura o incluso haber un error en el examen, por lo que sugerí que lo repitiera en otro lugar. Con una humildad que verdaderamente evidenciaba lo ínfimo, frágil e ignorante de mi persona ante semejante realidad dije, “-lo siento mucho amigo, no sé que decir… pero no tengo la autoridad ni el conocimiento para decirte algo al respecto, pues no he estado en tu lugar”. Lo invité a caminar un poco y nos dirigimos a cualquier parte, sin rumbo por unos minutos. Silencio… hasta que simplemente lo abracé fuerte y sentí que un nudo se intrincaba en mi garganta. Después del abrazo, le pedí que me avisara al día siguiente como le había ido en la segunda prueba del HIV.
Al caminar de regreso a casa casi se me salen las lágrimas. Que difícil e injusto es para estas personas tener que soportar una pandemia tan inmisericorde y con tan pocas armas para luchar contra ella, pues la desnutrición y la pobreza no ofrecen margen para hacer frente, en ocasiones, ni siquiera a una gripe.
Lo más impresionante del caso es que el hombre me dijo que había utilizado principalmente la abstinencia para prevenir enfermarse y en las ocasiones que rompió su compromiso de castidad, supuestamente utilizó condones. Me dijo categóricamente que solo había estado con su novia y otra ex -novia después de su esposa. Esto aclara que para este hombre, el uso de la abstinencia no necesariamente implica abstinencia total, sino más bien “casi abstinencia”, de lo que deduzco que quizás también el uso del condón fue “casi siempre”.

Mas tarde, en la casa, recordé los resultados de las investigaciones que el padre Robert me había compartido unos días antes acerca de la efectividad del condón en la lucha contra el SIDA.
Supuestamente solo el 80% de las ocasiones que se utiliza, es efectivo. Es decir que de 5 veces que se emplea el plástico, en una de ellas, el virus va a pasar esa barrera. Es importante agregar lo siguiente: para que el virus entre al sistema humano, en primer lugar debe llegar a través de los fluidos sexuales y en segundo debe encontrar alguna herida, aun la más pequeña del mundo es suficiente. Por eso es que entre personas que han tenido alguna enfermedad sexual anteriormente o que sean susceptibles de lastimaduras internas o que no están bien nutridas, la probabilidad de contraer la enfermedad es infinitamente superior.

Imagínate a alguno de esos amigos que te ha platicado -porque obviamente no lo sabes de experiencia nomás de oídas- que se echó 10 rounds con alguien un fin de semana. Supongamos que dicho(a) alguien, es portador(a) del virus del SIDA pero no lo sabe todavía, así que se aplica contigo –ups, quise decir con tu amigo(a)- con crecido entusiasmo en las actividades propias del intercambio ejercitatorio de flujos y fluidos pero, como responsable ciudadano(a) del mundo, cerciorándose del uso correcto de los correspondientes gorritos de colores o de sabores,etc… me dijeron que hay una extensa variedad de capuchas para todo tipo, tamaño, consistencia, idiosincrasia, delirio… etcétera, etcétera, etcétera… de instrumentos del delito.
Si seguimos la ley de las probabilidades, resulta que de los 10 rounds, en dos ocasiones el virus se filtra al cuerpo de tu amigo(a)… 20% de probabilidades… pero, si tu amigo es una persona saludable, bien alimentada y nunca ha padecido de una enfermedad venérea, tons las probabilidades de que el virus entre a su organismo, son considerablemente bajas, aunque ahí siguen… Por el otro lado, si tu amigo(a) no esta bien alimentado o ha sufrido de alguna enfermedad sexual, possss nomás calcúlale… de 10 veces, en 2 ocasiones se va a meter el virucillo.
Según las estadísticas, aquí en Mongu, Zambia, el 30% de la población tiene SIDA, y seguirá creciendo el porcentaje muy probablemente porque la mayoría de las personas comen solo una vez al día (desnutrición), muchos han padecido enfermedades venéreas anteriormente y además pa’ cerrar con broche de oro, los hombres pueden tener varias esposas por ley… y por si esto fuera poco, súmale también a las amantes… nombeee…

Moraleja… raza, el SIDA si existe y esta cabrón. Aguas!…..

3 comentarios:

monled dijo...

que fuerte! que dios te ayude a conservar la fortaleza para seguir enfrentando estas experiencias.
cuidate

hector toscano dijo...

espero que estès mejor
un abrazo grande de alguien que vive en estado positivo hace màs de 12 años

lorenita dijo...

hola hector, soy lorena de buenos aires acabo de leer tu comentario y me asombra la fortaleza que deves tener para convivir tantos años con esta enfermedad, te confieso que me da mucho miedo hacerlme el analisis pero hace varias semanas lo vengo pensando.